Django Reinhardt, Tony Iommi y Pat Martino

Tres historias de guitarristas. Tres historias de superación. Tres historias que dan a la mano un papel capital en la historia de la música. Django, Tony y Pat comparten, aparte de ser guitarristas de élite, una traumática relación con su extremidad superior. Más allá del corte que significó para sus carreras musicales, no solo se pudieron rehacer sino que además estas experiencias significaron un antes y un después en la historia de la música.

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1928, afueras de París. Jean Baptiste Reinhardt, apodado Django, vuelve de madrugada al campamento gitano donde tiene la caravana familiar. Con una vela para iluminarse se enciende un fuego que quema su hogar y lo deja con el muslo derecho y la mano izquierda dañadas. Con 18 años ya hace 5 que es un músico profesional de gran reconocimiento en la capital francesa y esta experiencia le amenaza su trayectoria.

Django2Después de 18 meses de rehabilitación le pudieron salvar la pierna, pero en la mano le quedarían las secuelas que reescribirían la historia de la música y lo definirían como un referente de superación personal y creatividad  frente al desastre. El cuarto y el quinto dedoquedaron retraídos hacia la palma a causa del calor recibido en los tendones. De esta manera tuvo que redefinir cómo tocar la guitarra y su ingenio no  sólo volvió a capacitarlo para tocar el instrumento tan solo con el segundo y tercer dedo, sino que además lo dotó de un estilo propio muy original. Se volcó con el jazz y se convirtió en uno de los guitarristas más grandes jamás vistos.

J’attendrai – Stéphane Grappelli and Django Reinhardt

1965, Birmingham. El joven Tony Iommi está en la fábrica metalúrgica donde trabaja y es su último día. Quiere triunfar en el mundo de la música como guitarrista y la fábrica le aburre. Desafortunadamente un accidente con una plancha le aplasta la punta del tercer y cuarto dedos, condenándolo a abandonar la carrera musical. Ante la frustración del joven, su jefe le habla de un guitarrista gitano francés que se convirtió en un referente del jazz tocando solo con dos dedos.

IommiGracias a su experiencia en la metalurgia se hizo una extensión metálica adaptada a sus dedos y se alentó a seguir tocando la guitarra. Más tarde sustituyó la pieza metálica por unas pequeñas prótesis de plástico recubiertas con cuero en la punta de los dedos. Como que aún sentía dolor cada vez que tocaba las cuerdas decidió bajarle la tensión para aligerar la presión. El resultado de esta adaptación fue un nuevo sonido que daría vida a un nuevo estilo musical. Este ingenio, sin ser consciente, le llevó a convertir-se en el padre del Heavy Metal.

Black Sabbath- Tony Iommi solo

1980, Filadelfia. El exitoso i reconocido guitarrista de jazz Pat Martino hace tiempo que padece dolores de cabeza agudos. Después de varias pruebas se le ha diagnosticado un aneurisma cerebral severo y se somete a una operación a vida o muerte. Por suerte sale con vida, pero no recuerda absolutamente nada.

patCuatro años después, con cuarenta años y sin recordar cómo se tocaba una guitarra, decidió retomar la carrera musical volviendo a aprender a tocarla con el mayor maestro que podía encontrar: él mismo. Se cerró en el estudio a escuchar sus grabaciones mientras iba reencontrando los acordes, aprendiendo sus propias piezas y desenterrando aquel genio que había perdido la memoria. En 1987 volvió a los estudios de grabación con la lección aprendida y publicó un disco que con el nombre lo diría todo: The Return. Volvía i volvía a ser uno de los mejores.

Pat Martino al Jamboree Jazz Club

El pensador italiano Antonio Gramsci decía que era un pesimista debido a la inteligencia, pero que a la vez era un optimista de la voluntad. Pese analizar negativamente la sociedad se dotaba de optimismo para encarar de la mejor manera el futuro. No bajaba nunca la cabeza, no se frustraba con los males que veía, no desistía de sus sueños. Como los tres personajes que hemos conocido, no solo creía que teníamos que aprender a convivir y a perseguir nuestros deseos pese a todas las trabas que nos encontrásemos por el camino, sino que además hacía falta sacar el máximo provecho de totas las desgracias. El afán de superación que de la desgracia hace virtud y una oportunidad para ir aún más allá.

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