Dolor Neuropático vs. Tratamiento Mecánico

En estos casos, las ideas de: “si no pica, no cura”, “vengo a sufrir”, “no hay dolor”, “tiene que doler para mejorar”… No funcionan con el Dolor Neuropático. A este tipo de dolor uno lo puede alimentar solo con mirarlo y pensar en él.

Por ejemplo: estar todo el día en casa, preocupado por el dolor, forzando la movilidad perdida (si ha habido pérdida), descansar poco y estresarse cada día por la falta de comprensión de lo que sucede, es la comida perfecta para hacerlo crecer.

Es por esto que nos dedicamos a la reeducación de la sensibilidad y damos herramientas para mejorar el comportamiento en cuanto a este dolor. No es fácil, pero tampoco es imposible.

Es muy facil caer en el tratamiento de la movilidad antes de ir a por la sensibilidad. Hasta el propio paciente lo ve claro, hasta que se le pregunta por su sensibilidad:

¿Qué es el Sistema Somatosensorial?

Es la parte del sistema nervioso que nos proporciona la información consciente como la del tacto, el dolor, la presión, la vibración, temperatura,… Desde los receptores periféricos (de piel, músculos, fascias y articulaciones) a nuestra centralita: el cerebro. Una vez procesada la información en la central, la conclusión se vuelve consciente y podemos sacar un comportamiento adecuado en cada situación.

Aun así, este comportamiento pasa por un seguido de fases de aprendizaje que hacemos y necesitamos para mejorar nuestros síntomas. Es decir, NO se trata de un comportamiento automático estandarizado para todos los pacientes de dolor neuropático, sino que requiere una reeducación, al mismo tiempo que lo requiere nuestro sistema nervioso somatosensorial.

Aquí una paciente, nos explica cómo jugar con el cerebro en según que circunstancias:

 

Otra dimensión del Dolor: Dolor Neuropático

Si sientes sensaciones parecidas al frío doloroso, quemazón, descargas eléctricas, pinchazos, aguijoneo, tiranteces, estrujones… En una zona del cuerpo que, al mirarla parece normal, puede que estés sufriendo de Dolor Neuropático.

En esta situación es frecuente necesitar la expresión: “Es como si…” pues la sensación resulta nueva para quien la experimenta y surrealista para quien lo escucha. Es la dimensión del dolor desconocida para la mayoría de nosotros.

Estas metáforas resultan de los síntomas causados muchas veces por lesiones de nuestro sistema nervioso somatosensorial.