¿El reposa pies o el apoyo de los pies?

La importancia de colocación de las piernas durante la sedestación se basa en la necesidad de disponer de un apoyo anterior para poder transferir el peso y no el tener los pies fijos en un punto del espacio.

Doblar las piernas en exceso para situar los pies debajo de la silla impidiendo que se pueda apoyar sobre ellos y cruzar las piernas reduciendo los apoyos en los pies a un solo punto de apoyo anterior, son algunas de las posturas usadas para trabajar.

En muchos  casos la tendencia a cerrar las piernas y tirarlas hacia atrás elimina calidad de apoyo anterior provocando un déficit de sustentación anterior y, por tanto, generando la necesidad de desplazar el centro de gravedad hacia posterior.

 

En la mayoría de los casos este desplazamiento implica una retroversión pélvica y, por tanto, una reducción de la curva lumbar y un aumento de la curva dorsal y cervical.

El uso del reposa pies obliga a juntar los pies y lejos de mejorar la situación, la empeora: mantiene las caderas cerradas, dificulta el doblar las caderas, aleja los pies del punto de apoyo anterior impidiendo cualquier posibilidad de cargar en ellos. Su uso obliga a la persona a caer hacia atrás manteniendo la posición incorrecta de la espalda.

La salvación: el respaldo….

Una vez nuestro mal apoyo nos ha obligado a caer hacia atrás por déficit de sustento anterior, nos recomiendan el uso de un buen respaldo “no vaya a ser que nuestros músculos accidentalmente trabajen” para mantener  las curvas de la espalda. Efectivamente esta “ayuda” para conseguir apoyarse en ella, requiere trasladar aún más el centro de gravedad hacia posterior aumentando la báscula hacia atrás de la pelvis.

Una vez el apoyo “ha sido conseguido… ya lo tenemos!!!”…. ¿El qué? ¿Una posición más correcta? No, lo que hemos conseguido es que todas las articulaciones por debajo del respaldo estén bloqueadas y no sirvan de nada, ya no requerimos ni cadera ni zona lumbar, ya somos entes a una silla pegados. FELICIDADES!!!

Si al menos las articulaciones por encima del respaldo estuvieran bien colocadas aún podríamos salvar la situación. Pero la realidad es que en el apoyo de espalda, la zona dorsal tiene tendencia a encorvarse hacia adelante y por tanto a colocar las “paletillas más horizontales o basculadas hacia adelante. En este punto para llevar los brazos hacia adelante necesitaremos más flexión de hombros.

En este momento nos damos cuenta que las cervicales nos duelen por el peso de los brazos, ¿que opción tenemos ahora?…. ¿lo adivináis?

El reposa brazos! Por supuesto!

Con un poco de suerte si no están bien regulados en altura haremos un esfuerzo para apoyarnos más aumentando la postura encorvada de la espalda.

Caray que éxito esto de la tecnología, es fantástico! Ya hemos conseguido que sólo se muevan de codos hacia adelante, pero….. que lata!!!! Ahora me duelen los antebrazos…. Ah! Ya lo tengo, ¿porque no te pones… a ver si lo adivinas?

¿Un reposa muñecas? Seguro que te va bien!

Lo que no entiendo es por qué ahora me duelen las manos, ¿qué hago?

¿Os imagináis la continuación?

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